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lunes, 21 de mayo de 2012
Bebidas por implantes.
Creo que es lo más extraño que me ha pasado. Siempre me han gustado los avances de la ciencia y todo ese tipo de cosas. Pero esto, esto es demasiado.
Era un día cualquiera, pero hacía mucho calor, más que de costumbre. Me dio sed y ahí vino lo extraño.
Por el calor ya se había terminado la bebida en la casa. No quedaba ni una gota y todos somos malos para tomar agua. Para caminar un poco, fui a comprar a una máquina de esas bebidas desechables y pasó lo siguiente. Aprieto el botón, sale la primera bebida. Muerta de sed, tomo un poco. Luego, pongo las otras monedas. Aprieto el botón, y en vez de bebidas salen dos implantes de silicona. ¡Sí! Dos implantes, de esos para cirugía plástica de mamas.
Yo, ultra asombrada, los tomo, los miro y los dejo nada más. Shockeada, me voy a mi casa con las bebidas. No comento esto con nadie.
Es de noche. Me duermo, despierto sola en la cama. Mi marido se fue a trabajar. Siento algo raro, me miro y tengo dos pechugas grandes. Me toco, y me doy cuenta que tengo puesto dos implantes de silicona. ¿Cómo? No sé. De un día para otro.
¿Cómo explico esto? No sé... Tengo miedo... Pasa el día y me acostumbro. No tengo cicatriz, dolor, hinchazón, nada. ¿Cómo le digo a mi marido? ¿Qué le digo? ¿Que me operé? ¿Cómo, con qué?
Le cuento a mi mamá y le parece súper bien lo de mi nuevo aspecto, sin tomarle el peso a la situación. Empiezo a recordar y me doy cuenta que me operaron en el sueño, no sé cómo, mientras dormía.
Me empiezan a gustar estas nuevas pechugas, son asentadoras. Me veo bien, pero son muy grandes para mí, y además yo no me quería operar. ¿Quién lo decidió por mí?
A esta altura, ya me están gustando mucho estas chicas.
Tocan el timbre. Es mi marido. Estoy muy tapada para que no note nada. Trajo unas bebidas desechables de la misma máquina. Me pregunta, "¿notaste algo extraño en la máquina de bebidas?"
Respondo "no. ¿Por qué?"
"Mmmm... por nada."
viernes, 9 de marzo de 2012
FUI SOLDADO
Fui soldado, estuve en una guerra. Luché junto a muchos valientes, locos, cuerdos, tontos y genios.
La guerra a la cual pertenecí fue agotadora, y como buena guerra ha dejado secuelas en mí. Logré vencer, logré sacar mi banderita blanca de la paz o gris, eso no lo tengo claro aún. Pero después de una guerra nada es igual.
Mis compañeros soldados fueron fundamentales en esto, y creo lo fui para ellos. Mas se hicieron adictos a ella, no la pueden dejar. Algunos quieren al enemigo y claro, éste a veces se vuelve carne de tu carne.
Siento pena, ya estoy ajeno a ellos. Me siento superior. Me pregunto, ¿por qué yo fui rescatado? ¿Por qué yo le puse fin a la guerra, a mi guerra, por qué lo hice tan personal? ¿Cómo lo logre? Hoy todo es perfecto para mí. Soy un soldado feliz, en compañía. Esa compañía es mi bandera blanca. Tal vez ahí está el problema de mis compañeros ¿La bandera? Hay un soldado en particular que tuvo una guerra más fuerte que la mía, pero que nos involucro a todos. Una guerra afecta a todos y destruye todo a su alrededor, pero él sobrevivió y yo también.
Creo que aquel soldado, que lo llamo soldado Azul Mar, también ahora esta ajeno a los amigos soldados que quedaron en el campo de batalla. Duele ver que la guerra no terminó para todos. Que el peor enemigo es uno mismo.Yo, mientras estaba recluido, soñé todos los días con ser relevado de mi puesto de soldado, y no pasaba nada. Había que actuar, luchar. No sé, algo pasó. Dios hizo las paces conmigo. Mejor dicho, yo las hice con Él. Me mandó una bandera, la de la paz, y nunca más volví al campo de batalla, como tampoco lo hizo el soldado Azul Mar. Salí, me costó, miré hacia atrás miles de veces. Pensé en volver quedarme ahí, pero no es mi lugar. Mi lugar está con mi bandera blanca, con la paz, con los animales.
El soldado Rojo Estrella no hace más que cavar su propio hoyo en la guerra, no sé por qué. Pero sí me acuerdo de él. He intento ayudarlo, pero significa regresar, y no quiero. Ya no soy de ahí, ya no sé cómo actuar ahí, me siento extraño. Ya no hablo como soldado, no camino como soldado, no miro ni me miran como soldado, por más que lo intente aunque sea sólo por ayudar al soldado Rojo. No lo logro, creo que ya no soy un soldado. Me molesta el ruido, me cansa discutir, no quiero debatir. Desde que tengo mi bandera todo es muy distinto a la guerra.
Hay un soldado que me llama la atención en particular. El soldado Amarillo Sol. Siempre ausente para los demás soldados, menos para mí. Creo que siempre supo que yo saldría de ahí algún día. Y en eso está Amarillo Sol, saliendo y cada día brilla más. Creo que rápidamente perderá el lenguaje de soldado también. El ser soldado te da un don, el de presentir todo. Se desarrolla todo al máximo. Presiento que Amarillo está por recibir su bandera blanca. Espero así sea, pues de repente me siento sólo. Mi bandera es de gran compañía, pero los soldados son los soldados. Y lo que vive un soldado, sólo un soldado lo entiende.
Y para el final dejo al soldado Celeste Cielo. Es un gran soldado, creo el más luchador de todos, y también el mas antiguo. Para Celeste Cielo es muy complicado el tema de la guerra. Lo lamento, pero creo que está preso. Si Rojo Estrella no lo libera, no saldrá de ahí. Celeste es un soldado que absorbe todo de los otros soldados. Un buen soldado, el que más sufre, ya cansado de la guerra. No entiendo, ¿por qué simplemente no huye? Soldado que arranca, sirve para otra guerra. Bueno, Celeste no quiere más guerra.
Cuando me incorporé al campo de batalla, ya estaban ahí Celeste Cielo, Rojo Estrella y Azul Mar. Luego llegué yo, y al poco tiempo Amarillo Sol. Hay más soldados que se fueron incorporando en el camino, algunos enemigos, otros no tanto. Por eso digo la guerra es adictiva. Cuesta salirse, pues entre los soldados se hace un pacto de lealtad que incluye hasta al enemigo.
Yo era el soldado Morado Mora. ¡Era! Hoy tengo otra vida. Desperté en otro mundo, en otro cuerpo.
Mi bandera hoy no es bandera, es un hombre, pero sigue conmigo.
A pesar que en esta vida soy mujer, aún recuerdo que fui soldado, y recuerdo a los soldados y al enemigo. El campo de batalla existió, la guerra fue real.
Y mi bandera, a pesar de ser un hombre ,sigue cumpliendo la función de bandera de la paz.
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| María. |
martes, 10 de enero de 2012
Quiero Vacaciones
lunes, 9 de enero de 2012
Giulia Anna ,Felina
Estoy segura que esconde algo que nació con ese secreto y lo peor de todo es que algún día lo voy a descubrir. Eso me llena de miedo, como una carga, una cruz que quise sola cargar. Pero soy buena para eso, para hacerme cargo de todo de lo que me corresponde y lo que no.
Es linda, mira raro y se llama Giulia. Fue encontrada por mi vecina, que en ese entonces trabajaba de noche,en un auto marca Alfa Romeo modelo Giulia, y así la bautizó, como el auto. Esta mujer se hizo su madre, padre no tiene.
Ayer encontré una correa de gato tirada en la calle, con una placa que decía "Giuliana", y la dirección de la casa de Giulia. No sabía que tenían una gata.
No sé, pero algo raro pasa, siento una angustia. Soy de las que presienten cosas, mi guata me avisa lo que pasa, pero esto... no sé... Hasta mi perro se confunde con ella. Pero no me gusta que la gente lo pase mal, si puedo hacer algo por Giulia lo haría. No sale mucho, sólo de día, nunca de noche. Su mamá es muy aprensiva. Demasiado.
Todo es raro, misterioso.
Hoy hablaré con ella. Ayer hable con Giulia y me dijo, "lo que pasa es que soy hija de la expectativa."
No entendí, no voy a molestarla más y observaré de lejos la situación. Hay algo en ella que da una curiosidad enfermante. Planeé mirar por la pandereta de noche. De repente veo a la mamá de Giulia dejando una bolita de lana y leche en un pocillo en la pieza de ella. Giulia empieza lamerse y a lamerse muchísimo.
No quise mirar más.
Es linda, mira raro y se llama Giulia. Fue encontrada por mi vecina, que en ese entonces trabajaba de noche,en un auto marca Alfa Romeo modelo Giulia, y así la bautizó, como el auto. Esta mujer se hizo su madre, padre no tiene.
Ayer encontré una correa de gato tirada en la calle, con una placa que decía "Giuliana", y la dirección de la casa de Giulia. No sabía que tenían una gata.
No sé, pero algo raro pasa, siento una angustia. Soy de las que presienten cosas, mi guata me avisa lo que pasa, pero esto... no sé... Hasta mi perro se confunde con ella. Pero no me gusta que la gente lo pase mal, si puedo hacer algo por Giulia lo haría. No sale mucho, sólo de día, nunca de noche. Su mamá es muy aprensiva. Demasiado.
Todo es raro, misterioso.
Hoy hablaré con ella. Ayer hable con Giulia y me dijo, "lo que pasa es que soy hija de la expectativa."
No entendí, no voy a molestarla más y observaré de lejos la situación. Hay algo en ella que da una curiosidad enfermante. Planeé mirar por la pandereta de noche. De repente veo a la mamá de Giulia dejando una bolita de lana y leche en un pocillo en la pieza de ella. Giulia empieza lamerse y a lamerse muchísimo.
No quise mirar más.
viernes, 6 de enero de 2012
RESCATE
Ese día no quería nada pero en verdad quería todo. En realidad siempre estoy dispuesta a todo.
Camine, camine y camine cansada, pensaba solo en mí y en mí sola, nada había a mi alrededor, nada existía para mí. Igual de cierto modo me sentía afortunada como siempre...pero de repente ahí estaba, lo mire, más que eso lo sentí. Mi energía, mis ganas, unos ojos lindos no brillantes sino seguros y míos, para mí. Yo ya los conocía, pero ellos no a mí. Traté que no se perdieran, de detenerlos para irme con él, con él, de los ojos. No pudo ser, ahora estoy triste, pero tengo un motivo para seguir. Tengo fuerza, algo por que caminar, solo pienso en eso todo el día, no tengo noche. Hoy lo vi, yo corrí hacia el y me subió al auto, el de los ojos, él, mi rehabilitación, mi dueño. Mi casa. Mi seguridad. Me gusta que me hagan cariño en la guatita.
Camine, camine y camine cansada, pensaba solo en mí y en mí sola, nada había a mi alrededor, nada existía para mí. Igual de cierto modo me sentía afortunada como siempre...pero de repente ahí estaba, lo mire, más que eso lo sentí. Mi energía, mis ganas, unos ojos lindos no brillantes sino seguros y míos, para mí. Yo ya los conocía, pero ellos no a mí. Traté que no se perdieran, de detenerlos para irme con él, con él, de los ojos. No pudo ser, ahora estoy triste, pero tengo un motivo para seguir. Tengo fuerza, algo por que caminar, solo pienso en eso todo el día, no tengo noche. Hoy lo vi, yo corrí hacia el y me subió al auto, el de los ojos, él, mi rehabilitación, mi dueño. Mi casa. Mi seguridad. Me gusta que me hagan cariño en la guatita.
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